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Con el paso del ferrocarril, nace un pueblo

Corría el año 1888, cuando el Ferrocarril Central Córdoba inaugura su estación denominada Estación Transito. La misma se encuentra a unos 2km. del pueblo madre de Villa del Tránsito o como se denominaba primitivamente "Oratorio de San Francisco". La Autorización para la construcción de la línea férrea señalada fue concedida por el Sr. Santiago Temple, por Ley de la Provincia de Córdoba, el 3 de Noviembre de 1885. La concesión luego se transfiere a los Sres. Jhon G. Meiggs y Cía; éstos a su vez hacen transferencia a la Empresa que en aquel entonces se denominaba Central Córdoba, siendo aprobado en el acto por Decreto de fecha 08 de febrero de 1888. El recorrido de la sección comprendía 209 km. siendo el punto de partida la Estación de Alta Córdoba y el punto terminal San Francisco.
La construcción del ferrocarril comienza efectivamente en el año 1886. Los mismos empleados que trabajaban en este emprendimiento comenzaron a construir sus viviendas, dando origen a la localidad. La misma fue creciendo lentamente instalándose las primeras viviendas a ambos lados de las vías férreas, en un total de cinco cuadras. Los primeros habitantes, José Adriám Martinez, de origen español, y su señora Petrona Orellano, criolla, eran dueños de las tierras de Comarca hoy denominada Villa del Tránsito y Tránsito, quedando con el tiempo como heredera universal la hija mayor del matrimonio: Griselda Martínez. Cuando la misma contrae matrimonio con Buenaventura Sánchez, también poseedor de grandes extensiones de terrenos, pasan a ser propietarios de considerables hectáreas de tierras. Con el tiempo, Don Buenaventura dona parte de sus tierras para que la Empresa Inglesa emplazara el Ferrocarril.
Al fallecer Doña Griselda y Don Buenaventura, sus herederos vendieron las parcelas a destacados colonos. Los pobladores de Villa de Tránsito, por muchos años denominaron a la nueva localidad como "Estación Tránsito", o simplemente "La Estación".
El 1 de Marzo de 1949 el Ferrocarril Central Córdoba (FCC) pasó a denominarse Ferrocarril Nacional General Manuel Belgrano (FCNGMB). Mayoritariamente, los primeros pobladores fueron los que se desplazaron desde Villa del Tránsito, afincándose aquí, buscando las comodidades que significaba la Instalación del ferrocarril para todo tipo de operaciones con la ciudad de Córdoba, San Francisco e intermedios. Los primeros colonos que llegaron para habitar esta región procedían de distintos lugares de Europa; la mayoría provenían de Italia, precisamente de la Región del Piemonte. Se instalaron con el objetivo de buscar nuevos horizontes para desarrollar sus Actividades Agropecuarias, enfrentando la dura realidad que le ofrecía la llanura. Con gran esfuerzo y tenacidad lograron mejorar su calidad de vida adquiriendo así un gran sentido de argentinidad.

Ferrocarril

El camino real de Córdoba a Santa Fé en relación al oratorio de San Francisco y a la Villa del Tránsito

Desde la fundación de la ciudad de Córdoba en 1573, los Departamentos del Este Provincial, tuvieron un notable protagonismo estratégico en la conformación de nuestra Provincia. A partir de la llegada de los españoles y hasta el siglo XIX, existió en esa basta porción de territorio una red de caminos a escala regional, nacional, y tramos de rutas continentales, que cruzaban el espacio en dirección Norte – Sur y Este – Oeste, con una estrecha vinculación con la ciudad capital, Córdoba. Sus funciones eran permitir las comunicaciones entre ciudades y también conducir el tránsito comercial, el correo a través de las postas, los ejércitos, y el traslado de autoridades civiles, eclesiásticas, militares y expediciones científicas.
El más antiguo de todos ellos es el Camino Real de Córdoba a Santa Fe y Buenos Aires, abierto en las márgenes del Río Segundo por el fundador de Córdoba Jerónimo Luis de Cabrera cuando partió con una expedición militar en búsqueda de un puerto y salida al Río de la Plata. Pero en verdad, había llegado a las barrancas del Río Paraná, donde fundó el denominado Puerto de San Luis de Córdoba. El proyecto no prosperó, sin embargo la empresa sirvió para dejar establecida la ruta que durante los siglos siguientes comunicarían las ciudades de Córdoba y Santa fe de la Vera Cruz. Y fueron las riberas y pasos sobre el Río Segundo; las poblaciones aborígenes asentadas allí durante siglos; las chacras y estancias formadas por los conquistadores, las que fueron tallando un espacio geográfico que con el tiempo, adquirirá identidad propia.
Una de las primeras menciones documentales de esta vía de comunicación data del 14 de marzo de 1576, en la merced de tierra otorgada por el gobernador Suárez de Figueroa a Juan de Barragán en las inmediaciones del Río Segundo, donde se especifica que dichas tierras estaban situadas a catorce leguas de la ciudad, hacia el pueblo aborigen de Cantamala por el ‘‘Camino que pasa para el Río de la Plata’’.
Con mayor precisión se detalla su recorrido en el año 1613, según los dichos de un habitante de esas primeras estancias del Río Segundo, o Río de Navidad como lo habían bautizado los españoles. Expresaba este testigo privilegiado de la historia: ‘‘… el camino de carretas que en este tiempo va a la ciudad de Santa Fe desde esta ciudad de Córdoba es nuevo porque el camino antiguo que se andaba después de hecha la merced de tierras a Antonio Suárez Mejía era de la otra banda por que estaban poblados el pueblo de Blas de Peralta y Costasacate de Don Jerónimo Luis de Cabrera y Nabosacate de Nicolao de Dios y Cantamala de Don Fabián Maldonado y otro de Hipólito de Espinosa de la otra banda del Río Segundo y en estos pueblos hacian paradas los pasajeros y no se andaba el camino que ahora se anda de esta banda de Córdoba por que estaba todo despoblado…’. Esta revelación histórica nos señala que desde la fundación de Córdoba hasta aproximadamente el año 1590 el Camino Real a Santa Fe corría por la margen sur del río; y, a partir de esa fecha, se trasladó a la ribera Norte, tal cual hoy lo podemos recorrer en su casi totalidad, saliendo desde Córdoba hasta Villa del Tránsito, aunque sufrió ligeras variaciones en su trayecto.
En el transcurso del siglo XVIII esta ruta comenzó a disponer de un punto estratégico de parada, y defensa de los indios de la región Chaqueña, con la construcción de varias fortificaciones en la zona de El Tío. Era camino obligado de las autoridades, los religiosos, y comerciantes que viajaban al litoral fluvial, e incluso llegaban hasta el Paraguay. Hasta un sacerdote jesuita sucumbió ante un ataque de los naturales durante un viaje a las misiones, convirtiéndose el joven padre Romero, en el primer mártir jesuita que tuvo Córdoba. Durante el siglo XIX, el camino a Santa Fe continuará siendo la principal vía de conexión de Córdoba y el litoral. Se creará el sistema oficial de postas en 1813, y el de mensajerías después de 1870. Por sus polvorientas huellas dejaron sus rastros caudillos federales y jefes unitarios; humildes campesinos, y encumbrados mercaderes.
Pero en la zona donde estuvo asentado el pueblo originario llamado Cantamala, los españoles advirtieron que era un lugar propicio para levantar sus estancias, criar sus ganados, y hasta construir un templo dedicado a la Fe cristiana. De aquellos tiempos, nos viene a la memoria el famoso Oratorio de San Francisco, una de las mejores construcciones religiosas de su época, ricamente ornamentado con gran cantidad de cuadros, e imágenes. Fue erigido hacia fines del siglo XVII por Miguel de Vilchez y Montoya, con el rango de Vice parroquia dentro de la extensa jurisdicción del antiguo Curato del Río Segundo. Su esposa Águeda Ferreira, luego de enviudar continuó como patrona de la capilla, es por eso que en muchas partidas sacramentales de la centuria siguiente figura como "Capilla de Doña Agueda Ferreyra".

Carro

Bienvenidos a Tránsito

Para el año 1834 Apolinario Ferreira era propietario de la estancia donde se levantaba el Oratorio, el cual debió reedificarlo por quedar destruido. Durante éste siglo el templo rural conservó el nombre de Oratorio de San Francisco pero su patrona y advocación se cambió por la de Nuestra Señora de la Concepción. Apolinario Ferreira falleció el 25 de junio de 1856 y fue sepultado en la "Capilla de San Francisco" , según reza su partida de defunción; tenía 70 años, y fue el abuelo paterno del reconocido Monseñor Lindor Ferreira, por largos años, Cura de la Parroquia de Villa del Rosario.
En el año 1860 se dividió el Curato del Río Segundo, y se formó uno nuevo, en el actual territorio del Departamento San Justo, llamado con el mismo nombre que la jurisdicción departamental. Ese mismo año se hicieron los inventarios de todos los templos del nuevo Curato, mencionándose al edificio en cuestión como, ‘‘Oratorio de la Purísima Concepción de San Francisco’’, Este segundo edificio se arruinó por una creciente del río en la segunda mitad del siglo XIX, levantándose otro a poca distancia, esta vez, en la ribera norte del río. Estaba ubicado frente de la actual plaza de Villa del Tránsito, en el ángulo Sudeste. Pero las tierras de la familia Ferreira para ésta época pasaron a manos de José Martínez y de su esposa Petrona Orellano, quienes fueron los responsables de costear la construcción de la nueva capilla. Nos aclara con mayor precisión el cambio de advocación del templo, un inventario realizado en el año 1877, en el cual consta que la Capilla de San Francisco se construyó en 1873 con sacristía, cementerio, y casa para el cura con techo de azotea, inaugurándose ese mismo año con la imagen de la Virgen del Tránsito designada desde ese momento como Patrona.
Los mismos esposos Martínez donaron el terreno para un nuevo templo, en el lugar donde hoy se levanta. Su construcción comenzó en 1890, sobre diseño del ingeniero Baravino, actuando como constructor el español Rosendo Pons, y más tarde Luis Carrara. Se concluyó parcialmente en 1930, ya que las torres campanarios laterales y sus elevadas agujas, nunca se concluyeron por falta de fondos.
El diseño de la fachada neogótica contaba con mayor ornamentación, pero durante su construcción se simplificó, hecho que motivó la queja de algunos vecinos. Sin embargo, el imponente edificio despertó gran entusiasmo entre la población, a la tal punto que en una publicación del año 1911 se comentaba que iba a ser la iglesia más alta del Departamento San Justo. De este modo, la veneración por la Virgen del Tránsito impuesta en la zona por los esposos Martínez - Orellano se trasladó a la designación de la villa, y más tarde al pueblo de Tránsito, surgido a la vera del tendido férreo de Córdoba a San Francisco en 1888.

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